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Espiritualidad digital – Brevísima homilía diaria, por José-Fernando Rey Ballesteros

ESPIRITUALIDAD DIGITAL

Pónselo fácil

Te lo dije el día de los santos arcángeles, y te lo repito en la fiesta de los ángeles custodios: Al celebrarlos, celebramos el Amor de Dios. Tanto te quiere Dios, que ha ordenado a un ángel que te guarde en tus caminos.

Pero, al final, va a resultar que te quiere más Dios de lo que tú te quieres a ti mismo. Porque Él ha encargado a un ángel que te cuide, pero tú no te cuidas nada, y traes al ángel de cabeza. No sabía que podía haber ángeles estresados. Pero el tuyo lo está. Con razón.

Si no rezas nada, si apenas te confiesas, si vives en el caos y en el desorden, si te atiborras de contenidos tóxicos en la televisión y en Internet… ¿qué va a hacer tu pobre ángel? Volverse loco. Debería haber pedido el reemplazo hace tiempo, pero no lo hace porque te quiere muchísimo. Y, en lugar de pedir la excedencia, lo que ha pedido es cita con el arcángel psicoterapeuta.

No se lo pongas tan difícil. Mira que él no puede bloquear tu libertad, ni llevarte a rastras a la iglesia, ni obligarte a confesar.

Cuídate, pónselo fácil a tu ángel.

(0210)

El ángel que fumaba

Se llamaba Hilda. Caminaba con dificultad. Y fumaba como cuatro carreteros. Siempre olía a tabaco. Estaba llena de limitaciones. Y Dios la quería con locura. Yo también. Era un ángel fumador. Venía a misa todas las tardes. En alguna ocasión fue casi la única feligresa que tuve en misa. Entraba en la capilla después de fumar y salía a fumar al terminar la misa. Se nos fue al cielo hace años.

Una tarde, mientras fumaba en la calle antes de misa, vio pasar a una mujer llorando. Y, como ella no conocía los malditos respetos humanos, la abordó: «Hay un sacerdote confesando en la iglesia. ¿Por qué no pasas y hablas con él?». Y aquella mujer, que no había pisado una iglesia en años, pasó y habló con el sacerdote. No os daré detalles. Pero os aseguro que Hilda salvó una vida.

La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

Hay muchas personas a quienes una palabra sobre Cristo les cambiaría la vida. Y pocos que, como Hilda, hablen de Jesús con la misma naturalidad con la que se encienden un cigarrillo.

¡Cuánto te recuerdo, buena amiga!

(TOP26J)

Dejar nada para ganar todo

Lo cantaban Los Panchos: «Si tú me dices ven, lo dejo todo». Y se lo decían a una mujer. Dejarlo todo por una criatura es peligroso. Especialmente si en ese «todo» va incluido Dios. Los hay que dejaron a Dios por una mujer. O por un hombre. Y un buen día se encontraron con un demonio en la cama. Yo no lo dejo todo ni por el ideal más elevado.

A otro le dijo: «Sígueme».

Por Cristo sí quisiera dejarlo todo. Porque todo es nada en comparación con Él. Y Él lo es todo. Dejo nada para ganar todo. ¿Por qué le ponen pegas? Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre… Déjame primero despedirme de los de mi casa… ¿No se dan cuenta de que Cristo es la vida eterna de su padre y el consuelo de su familia?

Me suena raro cuando me dicen que los sacerdotes hemos dejado todo por Él. Lo mismo digo de las monjas o los religiosos. Creo que es mentira. Lo que yo dejé es nada, aunque entonces me pareciese algo. Me engañaba. Si ahora me lo dieran, no lo querría. Y si me quitasen a Cristo, me matarían. Lo tengo todo.

(TOP26X)

Porque Dios nos ama

Celebramos a los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Pero, en el fondo, y como siempre, lo que celebramos es el Amor de Dios por los hombres.

Porque los arcángeles, como el resto de las criaturas angélicas, fueron creados para que encontraran su dicha en alabar a Dios. Cuando salieron de sus manos, no había cielos, ni tierra, ni hombres. Sólo Dios, su majestad y su Amor. Y para esa majestad y ese Amor fueron creados.

Pero, después de que Yahweh creara al hombre, el hombre pecó y se separó de su Creador. Apartado de Dios y de espaldas a Él, el ser humano quedó en estado de muerte y de caída, atrapado por el sufrimiento, la soledad y el pecado.

Miró Dios cómo su criatura se despeñaba en el abismo, y fue tal su compasión, tan grande su ternura y tan asombroso el modo en que se había encaprichado del hombre, que movilizó los cielos y puso a los ángeles al servicio de los hijos de Adán para su salvación.

Por eso nos protege Miguel del Demonio. Por eso nos acompaña Rafael en nuestros caminos. Por eso nos ayuda Gabriel a conocer el plan divino. Porque Dios nos ama.

(2909)

¿Cuándo deja un niño de ser niño?

Cuando de pequeño escuchaba que de los niños es el reino de los cielos, siempre preguntaba: «¿A qué edad se deja de ser niño?». Quería asegurarme de que entraba, por mi edad, en esa bendición. Nunca obtuve respuesta. Hoy sé que ya, por edad, he quedado fuera. La verdadera pregunta ahora es sobre el alma.

El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. Pues el más pequeño de vosotros es el más importante.

¿Cuándo deja un niño de ser niño? Hoy responderé. Y llevo una ventaja: sé que la pregunta es sobre el alma.

Un niño deja de ser niño en dos momentos. Uno es cuando dice por vez primera la fatídica palabra: «Mío». Se abraza al juguetito, y no hay quien se lo quite. Ya ha aflorado en su alma la mala hierba del egoísmo de la edad adulta. El otro momento es cuando nace su hermano menor, deja de ser «el chiquitín», y comienza a brotar la envidia.

Por tanto, el único pasaporte seguro al cielo es el de los lactantes que aún no hablan. Allí quiere mi alma estar.

(TOP26L)

Síes que son noes y noes que son síes

Así escribe san Pablo: El Hijo de Dios, Jesucristo, no fue sí y no, sino que en él sólo hubo sí (2Cor 1, 19).

Lo mismo podría decirse de la santísima Virgen. En ella sólo hubo sí. Un sí definitivo y llevado hasta el final.

Pero en nosotros… Somos una permanente mezcla de sí y no, de noes que parecen síes y síes que parecen noes, noes que se convierten en síes y síes que se vuelven noes. Menudo trabalenguas.

Llama el padre al primer hijo: Él le contestó: «No quiero». Pero después se arrepintió y fue. Llama al segundo: Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. Son modelos tremendamente humanos. El segundo es de ésos que siempre quieren agradar, pero realmente no quieren sacrificarse por nadie; pura fachada. El primero es de aquéllos que siempre están a la defensiva. Les pidas lo que les pidas, su primera respuesta es invariablemente  «no». Pero después recapacitan, bajan las defensas y, siempre que puedas sufrir ese primer «no», sabes que cuentas con ellos.

En cuanto a nosotros, hemos dicho algunos síes que nos comprometen. Llevémoslos hasta el final. También hemos dicho algunos noes a Dios; quizá estamos a tiempo de rectificar.

(TOA26)

Preguntas, asuntos y misterios

Supongo que serán cosas de la traducción, pero me hace gracia:

Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

«¡El asunto!». ¡Menudo asunto! Nada menos que la muerte de Dios y la redención del hombre. Debería haber una palabra más adecuada para referirse a ello. El asunto son las pintadas que hay en los muros de mi parroquia cuando voy al Ayuntamiento para que me ayuden a eliminarlas. Entonces voy a tratar allí «el asunto» de las pintadas. ¡Pero la Cruz! La Cruz no es un asunto, es un misterio.

A los apóstoles les daba miedo preguntar, no querían asomarse al misterio. Tú no tengas miedo, asómate, abre bien los ojos y el corazón y contempla. Pero no preguntes sobre la Cruz. No por miedo, como los apóstoles, sino porque uno no pregunta sobre un misterio; uno pregunta sobre un problema o un «asunto». Los misterios se contemplan en estado de sobrecogimiento.

No preguntes sobre el misterio, pero pregúntale al misterio. Pregunta sobre tu vida, sobre tu sufrimiento, sobre tu soledad, sobre tus tinieblas, sobre tus dudas… Arrodíllate, calla y escucha en lo profundo del corazón. Poco a poco, irás encontrando en la Cruz la respuesta a todas las preguntas.

(TOP25S)

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