Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Espiritualidad digital – Brevísima homilía diaria, por José-Fernando Rey Ballesteros

ESPIRITUALIDAD DIGITAL

Amar por decreto

Hice la mili en el siglo pasado. Y recuerdo, porque la hice en Infantería, que cuando llegaba el día de la Inmaculada suspendían todos los permisos porque era obligatorio celebrar la fiesta. Y yo me preguntaba qué maldita gracia tenía celebrar una fiesta por mandato, cuando lo que a uno le apetecía era salir de allí y pasar la fiesta con la familia y los amigos. ¿Puede uno alegrarse por decreto?

«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?» Él le dijo: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”».

¿Puede una ley mandarme amar? Una ley me puede mandar hacer o no hacer, pero el amor no obedece a las leyes. La Ley de Dios manda hacer y no hacer, pero toda ella descansa en un «amarás».

Y es que, con Dios, todo cambia. Porque quien te manda amar te envía su Espíritu y enciende tu corazón en amor divino. Y el precepto se convierte en gozo, y el martirio en fiesta. San Agustín decía: «Por el amor de tu Amor hago esto». Y los pastorcitos de Fátima: «¡Oh, Jesús, es por tu Amor!»

¡Bendita Ley, capaz de enamorar!

(TOP20V)

El muy despreciado don de temor

En ocasiones me pregunto si hemos despreciado el don de temor. Que no es miedo, sino sobrecogimiento ante la majestad de Dios.

Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?»

Este episodio tiene dos aplicaciones, y ambas están relacionadas con el don de temor.

Veo en la iglesia a personas del pueblo que vienen a Misa para celebrar la fiesta patronal. O un funeral. O una boda, tanto da. El caso es que, fuera de esa ocasión, no los veo jamás en Misa. Ni, desde luego, en el confesonario. Pero, llegado el momento de la comunión, se acercan a recibirla. ¿Está su alma vestida de boda? ¿Están confesados y en gracia de Dios? ¿Son conscientes de que comulgar sin la debida preparación es cometer un sacrilegio? Siento ganas de llorar.

Misa de doce de un domingo cualquiera de verano. Unos vienen en chanclas. Otros con el bañador. Otras… mejor no lo digo. ¿Son conscientes de que celebramos las bodas del Cordero en el palacio del Rey?

Señor, eres tan bueno… que te hemos perdido el respeto. Perdónanos.

(TOP20J)

La ceguera de los indignados

Ya que están gritando, escuchemos a esos indignados que tanto trabajaron.

Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.

El problema no está en la paga; al fin y al cabo, era lo convenido. El problema está en cómo han pasado el día unos y otros, y en la ceguera de los indignados. Hagamos un flashback:

Doce de la mañana. El dueño de la viña sale a la plaza y encuentra a otros que estaban en la plaza sin trabajo. ¿Qué diferencia a éstos de aquéllos que llevaban ya varias horas trabajando en la viña?

Éstos, que están ociosos, se están muriendo. Aquéllos están entregando la vida. Éstos están entretenidos esperando a la muerte. Aquéllos están produciendo frutos para la viña y para el mundo. Por eso a éstos los llama el dueño: tiene compasión al ver una vida estéril.

Tú ¿qué prefieres? ¿Esperar a la muerte viendo series de TV o entregar generosamente la vida a Dios y a los hermanos y dar fruto? No seas tan ciego como aquellos indignados. Que una vida fecunda ya es buena paga. Después, el cielo.

(TOP20X)

El acertijo del camello y la aguja

No es una parábola, no es una comparación, es un acertijo.

Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos.

¿Cómo puede un camello pasar por el ojo de una aguja? Con dos jorobas, cuatro patas, y ese pedazo de cabeza, es imposible.

La única manera en que un camello puede pasar por el ojo de una aguja es muriéndose. Si el camello se muere, el cuerpo quedará de este lado de la aguja y el alma pasará al otro lado.

Si quieres entrar en el reino de los cielos, no podrás hacerlo con todas tus riquezas, tus manías, tus planes y tus pecados a cuestas. No tienes más remedio que morir. Deja el cuerpo cosido a la Cruz con los clavos de las contrariedades sufridas con paciencia y los alfileres de la mortificación corporal. Déjate comer, permite que te quiten la vida. Haz penitencia, confiésate, libérate de tus pecados. Y el alma, libre de ataduras, pasará al otro lado de la aguja y gozará las delicias del cielo.

Después tu cuerpo resucitará glorioso, y no tendrá problema para pasar también al otro lado.

(TOP20M)

Las cosas buenas y el Bueno

joven ricoOs habréis dado cuenta de que hay una diferencia en el relato del joven rico según lo leáis en el evangelio de san Mateo o en los de san Marcos o san Lucas. En esos dos últimos, el joven llama a Jesús «Maestro bueno»; en san Mateo, en cambio, pregunta:

¿Qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?

La respuesta de Jesús es muy sugerente: ¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno.

Esta redacción está cargada de sentido. Porque ese joven pretende ganar (o comprar) la vida eterna haciendo cosas buenas. Hay mil cosas buenas que se pueden hacer, si quisiéramos hacerlas todas no acabaríamos. Algunos pretenden hacer todas las cosas buenas que se les ponen por delante, y viven al borde del infarto. En lugar de la vida eterna, creo que obtendrán la muerte prematura. Pero ¿se salvarán por eso?

Volvamos a la respuesta de Jesús: Uno solo es Bueno. Porque la salvación del hombre, más que en hacer cosas buenas, está en conocer al Bueno. Y, habiéndolo conocido, amarlo rendidamente. Entonces la voluntad se entrega, no a las diez mil cosas buenas posibles, sino a una pregunta: «¿Qué quieres que haga?»

(TOP20L)

Oración de madres

El movimiento «Oración de madres» nació en Inglaterra en 1995. Comprobé el inmenso poder de esa oración cuando una amiga mía entró en uno de esos grupos para rezar por la conversión de su hijo mayor, a quien, por cierto, yo bauticé. Dentro de pocos días, ese hijo hará la profesión temporal como carmelita calzado.

Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.

Tampoco mitifiquemos. El amor de madre, si no se purifica, también puede ser agobiante y posesivo. El mito de la suegra enfrentada a la nuera que le robó su bebé no es tal mito. Es una verdad que ha acabado con la paz de muchos matrimonios.

Pero cuando ese amor nace de un corazón humilde y se purifica en el dolor, como en el caso de esta mujer cananea, en el de mi amiga, o en el de santa Mónica, la oración de una madre afligida tiene un poder extraordinario para remover los cielos. El hijo de una mujer que murió rezando el rosario, tras solicitar el funeral de su madre, comenzó a venir a misa todos los días. Hasta hoy. ¿Por quién estaría rezando aquella madre su última avemaría?

(TOA20)

Lo más normal

El gnosticismo fue una de las primeras herejías que azotó al cristianismo. Según esa doctrina, tan actual aún en nuestros días, el hombre se redime superando el lastre del cuerpo y adquiriendo una «gnosis», un conocimiento que lo eleva sobre lo material. El cuerpo, y cualquier placer corporal, es malo y debe dejarse atrás.

Ya comprenderéis que esta doctrina se da de palos con el misterio de la Encarnación: Dios ha asumido un cuerpo porque el cuerpo, aunque enfermo a causa del pecado original, es bueno, es obra suya. Ha comido y bebido porque los placeres corporales son buenos y están llenos de Amor de Dios. Ha resucitado corporalmente para llevar, no sólo el suyo, sino también nuestros cuerpos a la gloria.

¡Bendito el cuerpo de la Virgen, que nunca se desposó con el pecado! ¡Benditos esos miembros carnales de los que se alimentó Dios! ¡Benditos brazos, que cobijaron a Dios niño! ¡Benditos labios, que besaron al Altísimo!

Me atrevería a decir que el cuerpo de Cristo, en el Paraíso, estaba incompleto sin el de su Madre. ¿Qué hijo no desea un beso de mamá? Por eso, el que ella fuera llevada corporalmente al cielo me parece… lo más normal.

(1508)

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad